Mostrando las entradas con la etiqueta hermetismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta hermetismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de julio de 2010

Dionisos: la destrucción del sustancialismo imaginal y la devoración de Acteón


En la conferencia del miércoles 7 de julio, continué con la lectura de textos de Giegerich: el cierre hermético y la liberación del espíritu mercurial, y el mito de Acteón y Artemisa como mito de la contemplación de la Verdad Desnuda.
La conferencia puede escucharse online, picando aquí.

Para su plena comprensión conviene recordar la apreciación hegeliana del Concepto (la Noción), del pensamiento representativo o exterior y el pensamiento dialéctico o pensamiento inmanente, tal como se explican en la clase sobre “Hegel y la psico-logía” que puede escucharse picando aquí

jueves, 22 de octubre de 2009

Adentro del “Libro Rojo” de Jung


Seis preguntas para Sonu Shamdasani, por Scot Horton 

Acabo de traducir y publicar en la web del Centro esta interesante entrevista en la que entre otras cosas Shamdasani, estudioso de Jung, Profesor Philemon de Historia de Jung en el Wellcome Trust Centre for the History of Medicine, University College de Londres, y director de la edición del libro y su traductor del alemán, dice que:

“En el volumen de folios de cuero rojo, titulado Liber Novus (Nuevo Libro) transcribió con gran esfuerzo los manuscritos en una tipografía caligráfica, encabezada con una table de abreviaturas, y la ilustró con iniciales ornamentadas, bordes adornados y pinturas. Las pinturas representan inicialmente escenas descritas en el texto. En un estadio ulterior, los cuadros sed vuelven más simbólicos, relacionados con fantasías de su sus Libros Negros, representando elaboraciones ulteriores de su cosmología privada. La obra claramente fue modelada según manuscritos ilustrados de la Edad Media, con los que supongo que estaba familiarizado desde sus días de estudiante en Basilea, aunque no es claro si hubo alguna obra particular que tomase como modelo. La mayor semejanza es con las obras ilustradas de William Blake, con las que Jung estaba familiarizado, aunque no es seguro cuándo se encontró con ellas por primera vez”

También declara que: 
“Hacia el final de la segunda de las tres partes de la obra, titulada
 Liber Secundus, Jung escribió: "Debo dar con una pieza de la Edad Media -dentro de mí. Sólo hemos acabado la Edad Media - de los otros. Debo comenzar temprano, en aquel periodo en que murieron los eremitas”. La historia psicológica de la humanidad, tal como Jung la veía, vivía en el alma. En su enfoque el conflicto secular que emergió al comienzo del siglo XVI tubo consecuencias con las que Occidente aún estaba luchando, y había conducido a una separación de la ciencia natural y la religión, que Jung considero que su psicología intentaba resolver. Consiguientemente, después de trabajar en el Liber Novus, Jung pasó las décadas siguientes estudiando la psicología de la alquimia occidental, arguyendo que formaba una contraparte a su psicología del proceso de individuación.”

Más adelante cuenta:
 “Izdubar era un nombre antiguo que se le daba a la figura a hora conocida como Gilgamesh., basada en una mala transcripción. Se parece a una ilustración de él en Ausführliches Lexikon der griechischen und römischen Mythologie, de Wilhelm Roscher. Jung analizó la épica de Gilgamesh. en 1912 en Transformaciones y Símbolos de la Libido, usando la forma correcta. Su empleo de la forma más antigua indica aquí que este personaje se relaciona con la figura de la épica, sin ser idéntico a ella. Jung encuentra a Izdubar en una fantasía. Jung le dice que viene del Oeste, y le cuenta a Izdubar acerca de la puesta del sol, la redondez de la tierra y el vacío del espacio interestelar. Izdubar quiere saber de dónde ha obtenido este conocimiento, y si hay una tierra inmortal a la que se dirija el sol para renacer. Jung dice que viene de un mundo donde ésto es ciencia. Izdubar esta horrorizado de oir que nunca podemos alcanzar el sol y que no puede lograrse la inmortalidad, y se derrumba, envenenado por esta ciencia. Izdubar se pregunta si hay dos tipos de verdad. Jung dice que su verdad viene de las cosas externas, mientras que la verdad de los sacerdotes de Izdubar viene de las cosas internas. Jung enciende una cerilla y le muestra su reloj. Izdubar está sorprendido. Empero Jung le dice que la ciencia occidental no ha hallado un medio contra la muerte. Izdubar pregunta cómo puede vivir Jung con esta ciencia venenosa. Jung dice que se han acostumbrado, y han tenido que tragar el veneno de la ciencia. Izdubar pregunta si tienen Dioses. Jung dice, que no, sólo las palabras. Izdubar dice que ellos tampoco ven los Dioses. Jung dice que la ciencia les ha quitado la fe. Jung dice que no puede soportar tal pozo, por lo que ha ido al Este a buscar la luz de la que carecen en el oeste. Jung añora la verdad de Izdubar. Izdubar le dice que tenga cuidado, pues podría quedarse ciego. 

En términos del pensamiento de Jung, esta escena dramatiza el encuentro entre lo antiguo y lo moderno, el conflicto entre las verdades de la ciencia y las verdades del mito y la religión, que él esperaba reconciliar en la forma de su psicología.”

Puede consultarse la entrevista íntegra, picando este enlace

lunes, 16 de marzo de 2009

Psicología y verdad (4): la Verdad desnuda


En lo agreste uno se encuentra con la Verdad absoluta, pero también sólo la Verdad transforma la esfera en que uno entra en lo salvaje primordial, en primer lugar. Lo absoluto de la Verdad o la totalidad de “el todo” (the whole) es lo que constituye “lo salvaje”. Puesto que la verdad no es relativa, no hay aferre, nada positivo a lo cual pudiera ligarse seguramente, a lo que pudiera referirse. Es pura negatividad. Esto salvaje y agreste no es una localidad geográfica particular que exista en alguna parte. Es cualquier lugar si y sólo si se lo afronta en el espíritu de un compromiso incondicional con la búsqueda de la Verdad. Es el reino de la “pre-existencia”. Lo salvaje es donde yo como adepto, como consciencia, como mi teoría psicológica, entro à corps perdu dentro de la retorta.

La imagen es útil. Muestra que lo agreste no es lo agreste literal, ni está literalmente “fuera” de la valla, no es una literal extensión infinita ahí afuera. No es necesario abandonar la sala de consulta y atravesarla puerta hacia el mundo público. No hay necesidad de una ruptura juvenil de las vasijas. Lo agreste (la esfera de lo que no está vallado), sólo puede encontrarse dentro de la valla, dentro de la vasija, pero por supuesto sólo si implacablemente someto a este “adentro” mi auto-definición ontológica y la misma idea de mí mismo como persona existente. La infinitud se encuentra sólo dentro de los confines de la vasija. Esta contradicción refleja la negatividad lógica de lo salvaje, de lo agreste, el carácter de Mundo Invertido de la dimensión que llamamos alma. Lo salvaje es específico, determinado, aquí y ahora, este momento, esta situación (palabra clave: “cadidad”, o sea la cualidad de “cada” (each) cosa, acontecimiento, experiencia, etc. de ser tal y como es, de presentarse tal y como se presente- eachness). No es la vaga generalidad y la abstracción incomprometida de un vastedad inacabable alrededor de la vasija o alrededor nuestro, mientras miramos dentro de la vasija. El carácter de “alrededor nuestro” que efectivamente es esencial a lo salvaje es el resultado de nuestro movimiento lógico activo de someternos nosotros mismos, es decir, la noción misma de nosotros mismos, incondicionalmente a la situación que se presenta. No es la descripción de una condición espacial. Lo agreste es o existe sólo hasta el punto y en la medida en que se está generando. Su Ser tiene la naturaleza de un Llegar a ser. Esto también es verdad para el arte. Una obra de arte no “existe”, existe sólo en el sentido de que hay alguien (un lector, un oyente, un espectador) que lo crea dentro suyo. Por esto el verdadero arte pertenece a y a la vez se abre hacia lo salvaje, lo agreste. Lo agreste es, desde el comienzo, psicológico o lógico. Lo salvaje, lo agreste, debe ser pensado. No puede ser “percibido” o “imaginado”.

¿Cuál es la relación entre Verdad y lo salvaje? ¿Es la Verdad algo más además de lo salvaje, pero que se encuentra en ello, como uno encuentra árboles, ciervos y estanques allí? No. La Verdad es sinónimo con lo agreste, lo salvaje. Es lo salvaje, pero no como lo agreste vacío, incumplido, potencial, sino como logrado, realizado, cumplido. Hay que pensar la identidad y la diferencia del bosque primordial y Artemisa. Verdad y lo salvaje como la unidad de sí mismo como extensión infinita que rodea a Acteón por todos los lados (Otredad), y de sí misma como el Otro, como definido agudamente enfrente (“objeto” de experiencia). Artemisa es lo agreste amorfo en sí mismo, pero condensado en su forma o rostro concreto. Ella es su encarnación. Es el cumplimiento interior oculto, la verdad intrínseca de lo salvaje, la revelación (para Acteón, para aquel que realmente se aventuró en lo salvaje) de lo que lo salvaje es en verdad visto desde dentro. A fin de ver cualquier realidad o fenómeno desde dentro y en su más íntima verdad uno tiene que haberse aventurado lógicamente dentro de ello sin reservas, permitiéndole así que se vuelva lo salvaje.

La diferencia entre lo salvaje como extensión y Artemisa desnuda puede decirse así: en tanto lo salvaje aparezca sólo como extensión infinita alrededor de uno a la cual uno está expuesto, uno aún lo ve de alguna manera desde fuera. Paradójicamente, uno no está realmente en ello aún, pese a haberse (aparentemente) aventurado dentro de ello y estar rodeado por todos los lados por ello. Lo salvaje como amplitud, como pared sin contorno de la Otredad, sigue siendo aún una abstracción. Es la simple negación (la negación no dialéctica) de la esfera positiva, domesticada. No es aún la nada determinada, negativa (Hegel) del reino vallado (negación de la negación). Uno ha abandonado positivamente el reino de la positividad y ha entrado positivamente (físicamente o imaginalmente) en lo salvaje, pero aún se sujeta y se contiene, desde el punto de vista de la positividad que uno trae consigo a esto pretendidamente salvaje. Cuando uno está realmente en lo salvaje, entonces ello se muestra como Artemisa. Artemisa no es sino la determinación ulterior de la noción de “lo salvaje”, lo agreste, la revelación de su misterio o su imagen interior. Artemisa es a) cazadora que mata, “naturaleza” implacable, b) virgen intocada, prístina, absoluta y c) sin velos. El alma se muestra como lo salvaje (extensión abierta) cuando es cuestión de someterse incondicionalmente a ella. Lo salvaje es la imagen que acentúa que el alma es infinitud y que nos rodea completamente. Y que es abismalmente desconocida y es una realidad implacable. En tanto el alma se muestra en esta forma, requiere que nos expongamos aún más absolutamente, más negativamente a ella. Ciertamente, Artemisa es tan salvaje, implacable y virginal como el bosque primordial. En tanto que Diosa posee la misma infinitud. Pero es la imagen del alma como cognoscible y conocida, revelada, con contornos precisos y con un rostro y con un nombre, la imagen del alma que se presenta, en su verdad, con la misma falta de reserva que ha debido tener aquél que haya transgredido y entrado en lo salvaje. Según el grado en que uno aviste la Verdad desvelada, puede determinarse el grado de incondicionalidad con el que uno mismo se ha expuesto (la noción de “uno mismo”) a lo salvaje.

Lo salvaje que circunda todo, que como tal es vasto y sin contornos, es la imagen aún positiva de la negatividad lógica del alma. O es su negatividad lógica aún imaginada positivamente. Artemis, al contrario, es el secreto interior de esta negatividad, un secreto por el cual la negatividad es absoluta y no sólo una negación común, simple: no algo como la Nada del pensamiento existencialista (el opuesto no-dialécto de Ser). Artemisa es el rostro positivo de esta negatividad. Pero este rostro positivo no es “el otro lado de la misma moneda” y no es el opuesto de negatividad. Es su secreto interior, la profundidad oculta o el núcleo de negatividad lógica misma que se muestra cuando (y sólo cuando) la negatividad se ha vuelto absoluta; ya no es proyectada “ahí afuera”, en el objeto como su vastedad y su carencia de rostro, su envolvente Otredad, sino cuando también ha vuelto a casa al sujeto como la negación de su modo de percibir o imaginar lo negativo. Artemisa es la experiencia negativa de lo negativo, Erinnerung (interiorización) absoluto negativa de lo salvaje. Interiorización, ciertamente, es una noción lógica y no debe entenderse personalistamente como introyección o algo semejante. Lo salvaje que hasta ahora ha estado alrededor de la persona no está súbitamente dentro de la persona como sujeto. La interiorización absoluto-negativa es una operación lógica o alquímica que se opera sobre el “objeto” (lo salvaje) “ahí afuera” por así decirlo; es una operación como la vaporización, la calcinación o la sublimación. En Artemisa la negatividad, si se la ha penetrado con suficiente profundidad (es decir: absolutamente) se revela como siendo en sí misma no sólo nada, un vacío, carencia de contornos. Esto es lo que la hace absoluta (negatividad absoluta) -absuelta de la oposición entre negatividad y positividad. El hecho de que Artemisa sea la profundidad positiva de la negatividad absoluta no implica que sería menos “negativa” que lo salvaje, o que no sería negatividad.

Para Kant, la cosa-en-sí no puede conocerse. Limitó el concepto de conocimiento o cognición sólo al mundo como apariencia, con la consecuencia de que el concepto de conocimiento ya no significa verdadero conocimiento, o conocimiento de la verdad. La noción kantiana de la noción no puede así ser la noción de la psicología sobre la Noción. Las psicología no debe abandonar la noción de la verdad desnuda. Y no debe reducir la Verdad a un mero ideal que puede aspirarse, pero nunca alcanzarse, como lo implicó Jung al decir que la meta sólo importa como idea, y que el camino es lo que realmente cuenta, lo cual fue confirmado por Hillman. Una visión tal, casi popperiana, implica la traición a la psicología y también la traición al alma. El alma quiere conocerse a sí misma, y no se satisface con anhelar este auto-conocimiento, sino que necesita el encuentro real, cumplido, con la verdad desnuda.

Nuestra psicología está tan degenerada que ha reemplazado el conocimiento acerca de esta necesidad por parte del alma con la idea desencaminada y a la vez inflada de que nosotros debiéramos conocernos a nosotros mismos. Esto no quiere decir estar en contra de conocerse a sí mismo. El auto-conocimiento es extremadamente importante. Pero siendo algo que tiene que ver con madurez, civilización y diferenciación, por así decir, debiera ser una condición previa pedagógica para la psicología, pero no una tarea psicológica en sí mismo. Nosotros como gente, domesticados, positivizados: auto-observación narcisista e introspección. Ese es un modo de huir del alma, de trampear presentándole algo que sólo parece ser lo que en verdad necesita, es decir “auto-cognición”, pero que en realidad ofrece otra cosa, porque el ego usurpa el lugar que efectivamente le corresponde al alma (tanto como sujeto y como objeto del auto-conocimiento), de modo que se deja al alma afuera. Es un truco astuto: se retiene la idea de auto-conocimiento, pero se hace que el “auto” se refiera a “mí-mismo” en lugar del “el mismo del alma”, o sea al alma conociéndose a sí misma. No se libera al “auto” en la palabra “auto-conocimiento”, sino que se lo ata al ego. Se lo mantiene con correa. El tipo de “conocimiento” del que ahora se habla entonces ya no tiene más nada que ver con un encuentro con la verdad desnuda. O bien es un emprendimiento sensato y útil, aunque más bien banal, o bien es el autoembrollo narcisista e inflado mencionado más arriba. En ambos casos, sólo puede ocurrir fuera de lo salvaje, de lo agreste infinito del bosque primordial.

La Verdad es lo finalmente reprimido. La psicología tiene que ser psicología cognitiva en un sentido hasta ahora nunca dado al término. Tiene que ser psicología teórica. Giegerich insiste: la psicología es una disciplina de la verdad -pese a Jung quien frecuentemente se preciaba de su auto-restricción (¿autocastración?) empírico-cientificista de la psicología, inspirada por Kant, con respecto a la verdad “metafísica” ( si bien personalmente sentía, con respecto a Dios, que él no creía sino que sabía); y a pesar de Hillman, quien declaró explícitamente de la psicología que “no es una disciplina de la verdad” en su Re-visión de la psicología. Sólo en tanto que una psicología “con verdad” puede la psicología obtener el estatus de una disciplina teórica. Y sólo puede estar en lo agreste, en lo salvaje, como teoría. Sin ello, se vuelve inevitablemente una mera técnica, algo que uno hace (¡acción!) para lograr resultados prácticos, a pesar de todas las advertencias. Hay que reconocer que la mayoría de los junguianos, si no todos, son meros burócratas aún con el pretexto religioso de “hacer el bien”. No están ni han estado interesados realmente por el pensamiento, ni por el poder de pensamiento de Jung y con lo que éste exige de los sucesores de Jung.

Sin la cuestión de la verdad, la psicología junguiana tenía que corromperse hasta ser un jardín de recreo de la mente empresarial, de los pragmatistas, de meros administradores de los desordes psíquicos o del “crecimiento” psíquico (si bien con un disfraz religioso o humanitario o incluso con un disfraz “poético”). Sin compromiso con loa idea de verdead como el estándar, “el poder del pensamiento” es una frase sin sentido. Y sin ello, la psicología no tiene oportunidad.

Por supuesto, Hillman tiene razón en que la psicología no es una disciplina de la verdad al modo en que lo son o solían serlo la ciencia y la teología o la filosofía metafísica. Esto es especialmente cierto puesto que la ciencia no busca realmente la verdad, ni siquiera la corrección, sino sólo la confiabilidad y la predecibilidad -que es algo muy diferente, y en tanto que la teología, aún cuando se orientara hacia la verdad, no quiere realmente relacionarse con ella mediante el conocimiento, sino sólo mediante la fe, lo que significa que no quiere entrar en lo agreste. De modo que uno disciplina ha abandonado la noción de verdad, la otra ha abandonado el modo que el cual solamente la verdad es. Y el Jung oficial -no el privado- también operó tímidamente con una reserva mental. Dijo que la psicología debía ocuparse sólo con la imagen-de-Dios in el alma, no con Dios como real. Eso es una escapada. Más privadamente o indirectamente, sin embargo, Jung conocía acerca de la gnosis thou theoû, el conocimiento sobre Dios. ¿Y cuál podría ser el estatus de “Individuación” si estuviera desprovista de la noción de Verdad? Sólo podría ser una individuación en broma o de juego, en el patio de recreo de “nuestro interior”, nuestra subjetividad, y ello a pesar de todas las imágenes surgidas del inconsciente colectivo durante el proceso de individuación.

Y en la psicología arquetipal los Dioses ahora sólo son ”imaginales”, “ficciones”, “como-sis”, "dioses” estilo realidad virtual, puesto que la noción de verdad se ha eliminado con intención sistemática. Pero ¿qué son los Dioses si están privados de Verdad? Ciertamente, tomar cualquier cosa literalmente es pecar contra el espíritu, y tomar a Dios, en particular, literalmente, bordea la blasfemia. Dios no es una positividad. ¿Pero es una mejora acaso postular “Dioses imaginales”? ¿O no resulta más bien inferior a tomar a Dios literalmente creyendo en él? Uno no tiene que defender el modo de creer en Dios a fin de pensar que los Dioses como “metáforas para modos de experiencia” es la idea sin-compromiso-alguno acerca de los Dioses, idea que corresponde a la mentalidad “post-moderna” de la era de la TV, la mentalidad del “último hombre” de Nietzsche, el que guiña los ojos. Lo que hace falta en lugar de una eliminación positiva de la verdad como tal (es decir, negación simple, no dialéctica) es la corrupción alquímica (ciertamente mucho más difícil y sutil), la negación negativa de su antigua noción, que se caracteriza por su positividad, e ipso facto el desarrollo de una noción no positiva, negativa, de verdad. La corruptio es una forma de cancelación y trascendencia lógica (sublation, Aufhebung). Mientras que una negación simple o positiva destruye sin ambigüedad, elimina o ignora lo que es negado, la corruptio alquímica preserva la substancia misma mientras la corrompe. Por ello la negación que ocurre en alquimia es ella misma negada. Es negación dialéctica. Y la corrupción no se dirige a la sustancia misma, sino sólo a su estado químico (o, hablando psicológicamente, a su estatus lógico). La corrupción alquímica y la superación (sublation) lógica buscan la transformación en el sentido de elevar la misma substancia a un estatus superior. Pero el estatus superior no puede alcanzarse mediante una mera promoción exterior. Requiere una completa descomposición interna del antiguo estatus de la substancia. En alquimia y en la lógica dialéctica, el camino hacia arriba es el camino hacia abajo. El problema no es que la verdad figure en la psicología. El problema es la insensata idea positivista que tenemos comúnmente acerca de la verdad (“verdad científica”, “dogma”, etc.).

domingo, 14 de diciembre de 2008

Objetividad del “alma” (5 y final)


6) El pensamiento
El alma de la materia (el alma del asunto en cuestión) es el pensamiento que la anima, el pensamiento del cual esa misma materia alquímica o ese fenómeno psicológico son manifestación externa y encarnación. En tanto que self, el alma del fenómeno psicológico es un pensamiento que se piensa a sí mismo; es, si se me permite volver a proponer el ya citado concepto aristotélico, noésis noéseós, un pensamiento autopensante. Así como un animal o un ser humano desde fuera parece ser una entidad, en tanto que desde dentro es un proceso, la actividad de la vida, así el fenómeno psicológico puede aparecer desde afuera como un hecho empírico o una substancia en el sentido de la alquimia, pero en verdad, desde el punto de vista del alma, es el pensamiento de una idea particular. Así como el animal permanece vivo sólo en tanto es lo suficientemente fuerte como para preservar la vida, así el fenómeno psicológico dura sólo en tanto el pensamiento que ello es continúa pensándose a sí mismo. En el momento en que este pensamiento ha sido pensado completamente (se ha agotado), tanto en sus conclusión lógica más extrema como en todas sus ramificaciones, el fenómeno en el que se manifestaba se ha acabado, se ha vuelto obsoleto. Su alma se ha ido de él. Ya no hay en ello nada más; ha perdido su raison d'être, y lo que queda es en el mejor de los casos un cadáver, su forma material sin vida.
¿Qué otra cosa podría significar “el espíritu Mercurio aprisionado en la materia” sino la idea como cuyo pensamiento existe la prima materia (cualquiera que pueda ser en cada caso concreto)? Y no es sorprendente que los alquimistas estuvieran totalmente frustrados por la evasividad del ille fugax Mercurius (el Mercurio siempre fugitivo), ya que mediante su estilo imaginal ellos mismos lo mistificaron y lo mantuvieron falseado, aprisionado en forma de imagen, de por sí obstaculizadora, la forma de la cosificación (en una substancia, una entidad). Liberar realmente al Mercurio de su aprisionamiento en la materia sólo puede significar comenzar uno mismo a pensar la idea como cuyo pensamiento existen los fenómenos.

Esto es lo que intentan hacer los artículos reunidos en este volumen con respecto a la tecnología. Ahora puede responderse a la pregunta sobre qué puede significar “y” entre estos términos aparentemente incompatibles de tecnología y alma en el título de este libro. En tanto cada realidad existente existe como y en virtud de la idea real inherente cuya manifestación cada realidad es, también la tecnología es una idea existente. “La tecnología y el alma”, más que intentar juntar dos realidades separadas, se refiere al espíritu mercurial o al alma a priori en la tecnología, a la idea que la anima y la impulsa.
La tecnología vista desde dentro es una idea, pero no una idea como algo estático, como algo que pudiera afirmarse en una frase. Siempre hay que tener en cuenta que el pensamiento en lo real es autopensamiento, pensamiento en marcha, es decir, el proceso de pensarse a sí mismo y expresar este pensamiento. Esto inevitablemente compromente nuestras reflexiones con un pensamiento histórico, y se hace claro aquí también cuán acertado estuvo Jung al afirmar que “sin historia no puede haber psicología” (Recuerdos, Sueños, Pensamientos p. 205). Nuestra civilización tecnológica no es el fenómeno contemporáneo aislado que aparece inmediatamente. El fenómeno contemporáneo es el resultado tardío y la forma de manifestación de un pensamiento que tuvo su origen hace milenios. Para pensar esta idea por nuestra parte tenemos que retroceder a lo lejos y volver a trazar su génesis lógica, es decir, su historia. La geología puede enseñarnos una lección. Las montañas se nos aparecen como teniendo un ser sólido y permanente. Pero el geólogo sabe que están en el estadio de devenir y desaparecer, de flujo continuo, y que por ejemplo los Himalayas, que ahora son el grupo montañoso con cumbres más elevadas, una vez fueron un suelo oceánico que a lo largo de millones de años fue lentamente empujado por fuerzas enormes. La aparición momentánea no debiera aislarse. Su génesis es un aspecto indispensable de los fenómenos psíquicos. Para hacer psicología, debe tenerse un gran poder de permanencia.

7) Lo despreciado
La tecnología pertenece a la alquimia de la historia y es parte del opus magnum del alma. En ella sentimos ante todo el latido del alma. El candidato poco plausible siempre es el verdadero lugar del alma. El lapis (la piedra) es por definición in via ejectus (arrojado a la calle). Ello y el alma no están donde el vulgus psychologicus los busca, es decir en el propio “interior”, en los propios sueños, en la propia auto-realización, en imágenes arquetipales numinosas, en la búsqueda del significado y la integración. Todo eso de ningún modo ha sido desdeñosamente in via ejectus. Al contrario es lo más valorado, lo “in”, y como tal es parte del deseo del ego de auto-realización, auto-gratificación y auto estabilización en medio de las presiones del mundo moderno. Tiene el valor de los programas ideológicos y el así llamado inconsciente -por supuesto, de modo totalmente inconsciente- está al servicio del ego. “Y mientras Elias estaba de pie allí, el SEÑOR pasó y una poderosa tormenta de viento golpeó a la montaña. Fue una explosión tan terrible que las rocas se separaron, pero el SEÑOR no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el SEÑOR no estaba en el terremoto. Y después del terremoto hubo un incendio, pero el SEÑOR no estaba en el fuego. Y después del incendio hubo el sonido de un suave murmullo” (1 Reyes 19:10-12). No es en lo impresionante emocionalmente y en lo espectacular donde reside el alma.
Es necesario una función sentimiento diferenciada para poder distinguir lo vulgar de lo grande, el pequeño sueño del gran “sueño”, el opus parvum y el opus magnum -distinguir entre lo que sirve de gratificación del ego “mediante lo inconsciente” por un lado, y el espíritu mercurial de la psique verdaderamente objetiva por el otro. Se ha de aprender a escuchar el suave murmullo del viento de la historia. Con demasiada frecuencia se confunde el tener emociones fuertes y vivaces con la función sentimiento en obra. Pero como Jung acentuó correctamente, la función sentimiento es una función sobria y racional y como tal incompatible con las emociones y los deseos. “Si Ud. está adaptado, entonces no necesita emociones; una emoción es sólo una explosión instintiva que indica que no ha estado a la altura” (C. G. Jung, Nietzsche's Zarathustra; Notes of the Seminar given in 1934-1939, ed. James L. Jarrett, vol. 2 - Princeton Univ. Press, 1988- p. 1497). Para hacer psicología uno tiene que abstraerse de las propias emociones,deseos, programas, y incluso de los propios pensamientos, volverse capaz de escuchar desapasionadamente lo que los fenómenos dicen y dejar que las ideas como las que estos fenómenos existen se piensen a sí mismas en voz alta. (“La fría marcha de la necesidad en la cosa misma”, Hegel, Fenomenología del Espíritu, Prefacio § 8). Si la bomba nuclear o cualquier otro desarrollo de nuestra civilización tecnológica están bien o mal (en cualquier sentido de estas palabras, moralmente, políticamente, socialmente, etc.) ello psicológicamente no cuenta. Lo único que cuenta para el psicólogo es que, por ejemplo, la bomba es real. En otra ocasión Jung advirtió en contra de “la escisión artificial de sabiduría verdadera y falsa”, en contra de “sucumbir a la ilusión de que esta sabiduría era buena y aquella era mala” (OC 9i §31), Nuevamente, las evaluaciones subjetivas “verdadero” y “falso” no son criterios. La verdad psicológica, la “sabiduría” psicológicamente verdadera consiste precisamente en su fenomenalidad real. Y Heidegger afirmó que “El giro hacia lo abierto es la propia abstención de leer negativamente aquello que es”. (Martín Heidegger, “Para qué poetas?” en “Caminos del Bosque”, p. 279)

En tanto el opus magnum del alma siempre implica los más elevados valores del alma, es claro que cualquier estudio psicológico de nuestra civilización tecnológica inevitablemente nos involucra en cuestiones de la religión históricamente real del mundo occidental, el cristianismo. Los pensamientos en lo real, y esto debiera haberse vuelto claro a partir de las observaciones anteriores, nunca son los pensamientos de las personas humanas. Son los pensamientos auto-pensantes de los respectivos fenómenos mismos, pensamientos pensados por un “pensamiento objetivo” que tradicionalmente se hizo explícito en la forma lógica de concepciones religiosas.
Los artículos reunidos en este volumen reflejan el esatadio de mi pensamiento alcanzado en el tiempo en que fueron escritos. Aún sustento los argumentos básicos presentados en ellos, aunque si tuviera que escribirlos ahora no resultarían iguales. Ocasionalmente hay un tono o acento o tendencia en ellos que ya no puedo apoyar plenamente. Por ejemplo, en el artículo sobre la historia del becerro de oro (“La bomba nuclear y el destino de Dios....”) siento un afecto y un cierto partidismo (en favor de la imagen y del politeísmo), la huella de una creencia más bien ingenua en un “estado original” y hasta cierto punto una actitud aún nostálgica que se revela en la discusión de los cambios revolucionarios descritos casi como un deseo de retorno a situaciones más antiguas. En los primeros tiempos, cuando ese artículo y otros vinculados fueron escritos, obviamente yo estaba bajo la influencia del culto al mito junguiano y la predisposición imaginal y politeista de la psicología arquetipal. También siento ahora que el final de algún modo utópico de este artículo esta fuera de sitio. Obviamente yo no había logrado en esos casos la abstracción de mis propios sentimientos y necesidades que he exigido más arriba. Otro punto, el texto presenta la oposición entre “lo finito” y “lo infinito”, “politeismo” y “monoteismo” en términos más bien antidialécticos. Para tales fallos solicito la indulgencia del lector.
Por el otro lado, muchas ideaas propuestas aún en los artículos más tempranos aquí incluidos ya apuntan claramente hacia adelante hacia posiciones centrales en mi obra más reciente. Sobre todo, a pesar de que semánticamente con frecuencia me coloco del lado del antiguo mundo mítico y de “la imagen”, el estilo sintáctico de los artículos usualmente documenta una concentración invariable sobre el pensamiento de las ideas contenidas en los fenómenos respectivos bajo discusión.

He dividido este libro (Collected English Papers vol. 2: Technology and the Soul, ed. Spring Journal Books, Louisiana 2006)en dos partes. La Primer Parte contiene artículos que giran alrededor del tema de la psicología de la bomba atómica. Durante la década de 1980 escribí en alemán un libro en dos volúmenes sobre el psicoanálisis de la bomba atómica y la mentalidad del occidente cristiano, que presenta una interpretación extendida y un análisis de este objeto real a la luz de toda la historia del cristianismo, y del cristianismo a la luz de la bomba, ambos contra el fondo del previo modo mitológico y ritual de ser-en-el-mundo. La mayoría de los artículos en la Primera Parte son capítulos de este libro adaptados como artículos o en forma de lecciones; otros presentan más libremente ideas de la esfera general de este libro. Juntos, todos los artículos de esta parte constituyen sólo una fracción de todo el libro alemán. Y si bien presentan puntos importantes formulados en él, no dan sin embargo una impresión adecuada de todo la argumentación desarrollada en él.
Los artículos de la Parte I discuten sus temas respectivos principalmente a la luz de la primera ruptura en el desarrollo de nuestra civilización, la ruptura del “mythos” hacia el “logos”. Para los ensayos presentados en la Parte II, todos escritos en ocasiones diversas, aún es imp0ortante el fondo psicológico y las implicaciones de esta ruptura, pero también avanzan a una discusión de aspectos del nuevo estadio de conciencia o civilización, la era mediática, la era de los medios (“los medios de comunicación masiva”), que puede entenderse como la segunda fase de la modernidad, en la que la modernidad por así decirlo vuelve a casa a sí misma después de una primera fase de modernidad (“modernidad industrial”). En esta primera fase, la modernidad aún se malinterpretaba fundamentalmente a sí misma, intentando compensar las pérdidas profundamente sentidas provocadas por la segunda gran ruptura (el final de la metafísica y, consiguientetemente, la revolución industrial), recurriendo a todo tipo de planes utópicos (Feuerbach, Kierkegaard, Marx, Nietzsche) o, después de que las esperanzas utópicas fueran aplastadas por la realidad, especialmente por la Primera Guerra Mundial, retirándose a una posición científica (por ejemplo Husserl) o un poco más tarde al existencialismo, cuando no al literalismo de los proyectos políticos totalitarios.
Para cerrar este volumen he añadido un pequeño artículo escrito en 2004. Porque proviene de un contexto completamente diferente, me da la oportunidad de dejar atrás los tópicos grandes y pesados de nuestra civilización tecnológica a los que se dedica este libro y, a modo de coda y siempre consciente de la diferencia psicológica, volver a nosotros y a la esfera modesta de nuestras vidas personales. Contiene al menos un indicio respecto a la cuestión de cómo en tanto que individuos privados, con la psicología en la tradición de C. G. Jung a nuestras espaldas, podemos acaso hallar una actitud con la que establecernos en el mundo en un tiempo que el opus magnum del alma parece derrocar la mayor parte de nuestros valores y expectativas tradicionales.

Ojalá que las ideas presentadas en esta colección de ensayos estimulen al lector para que continúe pensando aún más sobre estos temas importantes.
Wolfgang Giegerich, julio 2006.

W. Giegerich: El Objeto de la Psicología (2006)
(Introducción al volumen 2 de Collected English Papers: Technology and the Soul, ed. Spring Journal Books, New Orleans, Louisiana, 2006)
Traducción de Enrique Eskenazi
Agradezco a W. Giegerich su amable permiso para traducir y publicar esta introducción.


sábado, 13 de diciembre de 2008

Objetividad del “alma” (4)


5) El Alma en lo Real
Habiéndonos deshecho de la distinción entre “lo interior” y “lo exterior” así como de la idea de que hay algún objeto de estudio privilegiado, ahora nos encontramos con la pregunta de si hay alguna distinción o criterio disponible para la psicología, o si más bien debiéramos decir que “todo vale”. ¿En qué sentido es diferente una discusión psicológica de la civilización tecnológica de una discusión sobre el mismo tema, pero hecha desde un punto de vista general de la crítica cultural? Ya hemos mencionado el criterio principal. Es la interiorización absoluto-negativa en sí mismo de cada fenómeno en cuestión, interiorización por la cual se lo construye como ourobórico y auto-suficiente. Puesto que la psicología no puede proporcionarse ningún anclaje en la realidad positiva, puesto que ha surgido emancipándose (al igual que los fenómenos que estudia) de cualquier substrato externo, no puede llegar a la civilización tecnológica desde afuera. “Desde afuera” significa aproximarse al estilo en que por ejemplo nos acercamos a los animales en el zoológico, donde vemos cada animal 1) en el contexto de nuestra situación humana y 2) en comparación con todos los demás animales. Los concebimos como cosas particulares en el mundo. Psicológicamente puede llamarse a este modo de aproximación, el enfoque desde el punto de vista “del ego”. El enfoque psicológico, el enfoque desde el punto de vista “del alma”, ve en cambio a los fenómenos desde dentro. Debido a la interiorización absoluto-negativa del fenómeno dentro de sí mismo, ya no hay más una realidad exterior que pudiera proporcionar el contexto para la discusión del fenómeno. Este último, al ser construido como teniéndolo todo dentro de sí, incluso su propio contexto, se ha vuelto un mundo en sí mismo. Proporciona su propio horizonte dentro del cual debe ser apercibido. Empleando la imaginería alquímica, podríamos decir que (en nuestro caso) la civilización tecnológica ha sido colocada dentro de la retorta alquímica que, como sabemos, está herméticamente sellada; todo lo externo queda rigurosamente excluido. Habiéndose vuelto de esta manera nuestra materia prima, es para nosotros, mientras dure nuestra investigación psicológica, el mundo entero. No existe nada más. No hay otro, nada externo. El objeto psicológico es un verdadero self. Jung literalizó, substancializó y monopolizó el carácter general de “self” de todos los fenómenos psicológicos, para el Self (Sí-Mismo): el self de y en el individuo humano. De esta manera transformó un estadio lógico en un contenido numinoso particular. Ello es una gran desventaja para nosotros, porque ahora tenemos que dar cuenta de estas falsas asociaciones al usar la expresión “self”.

Como puede verse en los parágrafos previos, la oposición interior-exterior aún sigue viva: “desde afuera” versus “desde adentro”, “exterioridad” e “interioridad” son las categorías con las que aquí operamos. Se hace aparente que la psicología no puede prescindir de esta oposición. Pero esto no invalida del todo nuestros previos esfuerzos por vencer esta oposición, porque “lo interior” ha sido interiorizado en sí mismo y se ha vuelto así psicologizado. Ya no es visto desde fuera, en contraste con su propio otro. Como aquello que está herméticamente sellado dentro de la retorta, donde la retorta es la imagen de la interioridad, debe entenderse exclusivamente en sus propios términos, desde dentro de sí mismo. Ha perdido su opuesto (el exterior) como aquello en contraste con lo cual ello mismo sería lo interior.
Pero incluso en la retorta, en el nivel de la interioridad absoluto-negativa, la distinción interior-exterior regresa una vez más. En la jerga alquímica, nuestra tarea como psicólogos es liberar de su encarcelamiento al espíritu Mercurius aprisionado en la materia; en lenguaje psicológico, consiste en detectar el alma en lo real. En otras palabras, la civilización tecnológica no debiera verse como un hecho, sino como un lugar donde el Mercurius, el alma, se agita, ese Mercurius que esta aprisionado por la percepción empírico-factual de la materia prima como una positividad, una cosa en el mundo. El lugar de la distinción entre diferentes compartimentos es asumido por la distinción entre la materia y su Mercurius inherente, entre el “desde afuera” y el “desde adentro” de la apercepción (consciencia) de cualquier fenómeno dado.
Esta imaginería alquímica, sin embargo, todavía nos engancha a un pensamiento pictórico y por ello nos manteiene en una concepción exterior de la verdadera interioridad. Las imágenes, a pesar de ser poéticas, metafóricas, etc., preservan sin embargo intacto el medio de la exterioridad: la concepción espacial. La idea del espíritu Mercurius aprisionado en la materia y que necesita ser liberado es una hermosa imagen, pero lo que realmente pueda significar permanece en la oscuridad. No creemos en Mercurius como un espíritu literalmente existente, una entidad. Paradójicamente, la concepción imaginal del Mercurius aprisionado en la materia mantiene al Mercurius aprisionado en sí mismo, si bien debiera liberarse de su aprisionamiento: todo el procedimiento de liberarlo sería como abrir una muñeca rusa sólo para encontrar otra adentro de ella, y así sucesivamente. No bastará tratar de liberar el espíritu de la materia, porque aún permanecerá aprisionado, sólo que ahora en su propio nombre e imagen. Para liberar realmente al Mercurius de la materia, tenemos que liberarlo de la forma imaginal en la que aparece primeramente, forma imaginal que inevitablemente substancializa, cosifica y genera confusión; esto quiere decir que tenemos que explicar con gran detalle y explicitar lo que significa “espíritu Mercurius” o “el alma de las cosas, el alma de lo real” y lo que significa en este contexto “liberar”.

miércoles, 11 de junio de 2008

Mario Satz y la Quintaesencia



La Casa del Canto

La dualidad de la tierra y la trinidad del cielo se aman en el centro

Mario Satz os invita a participar el día sábado 21 de junio del 2008 y en su estudio de Valldoreix, Paseo del Rosal 22, del seminario sobre los cuatro elementos en el que se verá La quintaesencia, el éter del Espíritu. En un ambiente relajado e íntimo se compartirán ideas y sentires. El programa será el siguiente:



La péntada pitagórica, los sentidos y la salud
En el centro de la cruz
El rocío como quintaesencia
La viva luz del yo

Bibliografía:
Dom Pernety: Diccionario mito-hermético, Indigo, Barcelona 1993.
Julius Evola: La tradición hermética, Martínez Roca, Barcelona 1975.
E.J. Holmyard: Alquimia, Redecilla, Barcelona 1961.


El seminario comenzará a las diez de la mañana y durará hasta la seis de la tarde. El precio será de 80 euros por persona y la comida se hará en el restaurante Gran Mundo de Valldoreix. Confirmar la asistencia al 93-590 05 40.

sábado, 5 de enero de 2008

Una conferencia para comenzar el año

En la siguiente clase, perteneciente al curso “La Astrología como Ciencia Oculta según Oscar Adler”, dada en enero del 2007 con ocasión de la lectura de la obra de Adler, se trataron no sólo el tema del neoplatonismo, sino también el tema de la cosmología y la cosmogonía, la mirada ficiniana del hombre como aquél pájaro que cree arrastrarse porque ve su sombra deslizarse sobre el suelo. También se habló de la teología apofática, de Corbin, de Proclo, de la visión de Plotino, y sobre todo de la relación entre lo físico (lo literal), lo psíquico (lo anímico) y lo espiritual (lo lógico), en un anticipo de lo que actualmente Wolfgang Giegerich llama “la vida lógica del alma”, el logos de la psique. A lo largo de la clase hay una reflexión sobre el mundo de la técnica y la globalización económica, comprendida desde la perspectiva de Heidegger, como olvido del ser. Esta lección es así no sólo una clase de astrología, sino ante todo una defensa de la visión psico-lógico por contraposición al enfoque de la psique como cerebro, neurofisiología o, simplemente, biología

La clase puede escucharse picando aquí

miércoles, 3 de octubre de 2007

Fuego en la Piedra: Psicología Alquímica

Acabo de colgar en la web del Centro “Fuego en la Piedra”, los apuntes textuales del Seminario que tuvo lugar los viernes de julio de 2006 y que están disponibles gracias al esfuerzo y la dedicación de Toni Pasqual.

En este curso de cuatro conferencias de dos horas cada una, se tocaron temas tales como la importancia del simbolismo alquímico para la psicología, el proceso de calcinación, la simbólica del azufre, textos de Basilio Valentín, Sendivogius, Artephius, Pontanus, Blaise de Vigènere, Arnau de Vilanova, Morieno y otros alquimistas con respecto al tema del azufre, el fuego alquímico, el fuego de los filósofos, la calcinación, la sal, las cenizas, la relación entre sal y azufre, mercurio y azufre, etc. El enfoque, fiel a la psicología arquetipal de James Hillman, también se remite a textos de Jung y de Bachelard para elaborar la temática de la voluntad, el ardor, la pasión, la furia, el deseo y el poder transmutador de la imaginación.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Mario Satz: El pensamiento alquímico

La casa del canto

Mario Satz os invita a participar el día sábado 27 de octubre de 2007 y en su casa de Valldoreix, Paseo del Rosal 22, del seminario Las claves del pensamiento alquímico. En un ambiente relajado e íntimo compartiremos ideas y sentires. El programa será el siguiente:

Naturaleza y lenguaje de la Alquimia
La Tabla Esmeralda y las correspondencias
Los colores de la obra
Azufre, Mercurio y Sal
Psicología y Alquimia en la obra de C.G.Jung


Bibliografía:
Titus Burckhardt: Alquimia, Plaza & Janés, Barcelona 1971.
Marie-Louise von Franz : Alquimia, Luciérnaga, Barcelona 1980.
CG Jung: Psicología y Alquimia, Santiago Rueda, Buenos Aires 1957.

El seminario comenzará a las diez de la mañana y durará hasta las seis de la tarde. El precio será de 70 euros por persona y la comida se hará en el restaurante chino Gran Mundo de Valldoreix. Confirmar la asistencia al 93-590 05 40.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Nuevo curso a partir de Octubre 2007

A partir del lunes 1 de octubre a las 18:30 hs, todos los lunes a esa hora, tendrá lugar el curso “La astrología como ciencia oculta, según Oscar Adler” en la Librería Sto. Domingo, c/Sto. Domingo del Call nº4, Barcelona

Oscar Adler, autor de La Astrología como Ciencia Oculta (ed. Kier) fue un destacado músico austríaco, profesor de Arnold Schönberg, así como un inspirado astrólogo que fundió la tradición hermética con su peculiar visión romántica de la astrología:
‘El destino de cada ser humano es el juicio cósmico final acerca de su propia historia, del mismo modo en que el destino onrírico es el juicio propio -el juicio que el individuo formula acerca de sí mismo-, su confrontación con su propio pasado. La única manera de dominar el destino es la de amortizar la herencia o el pasado por liquidación de la ‘deuda’, de la obligación. Es esta una de las exigencias más difíciles de cumplir que nos impone la astrología: la exigencia de transformar la constitución que nos es dada por nacimiento y herencia, la exigencia de barrer la escoria del pasado’
(O. ADLER: La Astrología como Ciencia Oculta)

Sus lecciones sobre el simbolismo de las lunaciones, eclipses, planetas y aspectos nunca se tradujeron al castellano, y son las que se leerán y comentarán en este ciclo de conferencias

jueves, 12 de julio de 2007

Una lección de astrología esotérica

Conferencia que di el 8 de enero de 2007, en la Librería Sto. Domingo, a propósito de “La Astrología como Ciencia Oculta” de Oskar Adler.
La lección habla sobre la diferencia entre cosmogonía y cosmología, el esoterismo, astrología esotérica y astrología “exotérica”, la “revelación de lo oculto”, la importancia de los números en astrología, la visión neoplatónica de los diversos “planos de realidad”, el Uno en Plotino y el neoplatonismo, cuerpo-alma-espíritu y la ley triadica de moné, proodos (procesión) y epistrophé (retorno) y otros tópicos afines

Para escuchar la clase, picar aquí

sábado, 16 de junio de 2007

Avicena y el relato del pájaro

El alma ha sido frecuentemente imaginada como un pájaro. Baste recordar el adagio de Ficino: el hombre es aquel pájaro que cree arrastrarse porque ve su sombra deslizarse sobre las superficies.

Como dice Corbin en "Avicena y el relato visionario": “El pájaro está todavía al nivel de un símbolo, de Imagen por la que el alma se medita y se presiente a sí misma. Pero la visualización puede llegar a ser tan intensa y el alma puede transformarse tan íntegramente en visión, que el símbolo se desvanece en el brillo de la transparencia; es entonces su propia Imagen, su Sí mismo, lo que el alma capta de repente no ya bajo una especie simbólica, sino como visión directa e inmediata”.

Dentro de la comprensión neoplatónica, el hombre ha olvidado su origen (lo Original) y se ha acostumbrado a su prisión (la caverna platónica, la jaula del pájaro). De allí una tradición de relatos que convocan a la libertad esencial. Avicena, en su relato, escribe: “acabamos por olvidar a qué degradación había llegado nuestra situación, perdimos la conciencia de nuestras cadenas y de la angostura de nuestra cárcel y nos abandonamos a la inoperancia”, y a continuación describe los diversas etapas del "retorno" al origen.

Puedes leer este hermoso relato aquí

miércoles, 2 de mayo de 2007

Seyyed Hosein Nasr: El problema ecológico a la luz del sufismo

"Si la esfera terrestre ha caído en el peligro del desorden y el caos, es debido precisamente a que durante varios siglos el hombre occidental ha intentado vivir como un ser puramente terrenal, y ha tratado de desgajar su mundo terreno de cualquier otra realidad que lo transcendiera. La profanación de la naturaleza con su pretendida conquista y el desarrollo de una ciencia de la naturaleza puramente secular no hubiera sido posible de otro modo"

Puedes leer este artículo de Seyyed Hosein Nasr picando aquí
(artículo publicado en
WebIslam)

lunes, 24 de julio de 2006

Los 7 capítulos de Hermes Trismegisto

Con la publicación de Los 7 capítulos de Hermes Trismegisto (conocido también como Tratado Aureo), se cierra una etapa del Centro Enrique Eskenazi.
A partir de ahora, se transforma en un Centro VIRTUAL (sin domicilio físico). Se continuarán publicando artículos, al igual que se anunciarán las eventuales conferencias y cursos.
Para cualquier información, poner un mail a:
centroeeskenazi@telefonica.net
o dejar un mensaje en el
tel: 93 3104221

Enrique

domingo, 4 de junio de 2006

El fin de la cultura helénica


En el Asclepius, texto del Corpus Hermeticum escrito en los primeros siglos de nuestra era, ya se vaticinaba:

"Un tiempo vendrá en que se vea que los Egipcios han honrado en vano a los dioses con espíritu piadoso y religión perseverante: la pureza de la veneración se verá frustrada y su provecho inútil. Los dioses dejarán la Tierra y volverán al Cielo, abandonarán Egipto, patria que fue domicilio de venerables liturgias, y vendrá a ser una Viuda, privada de la presencia de los númenes. Extrañas gentes habrán de invadir esta región y patria, y serán los que, a más de despreciar la religión, de forma más insufrible aún habrán de estatuir, con pretendidas leyes y castigos de penas específicas, que la gente se aparte de la religión, de la piedad y del culto divino. Entonces esta santísima tierra, patria de santuarios y templos, se verá sembrada de tumbas y cadáveres. ¡Ay Egipto, Egipto, de tus cultos nada quedará sino leyendas fabulosas que ni tus propios hijos creerán, y solas sobrevivirán, grabadas en la piedra, las palabras que narran tus gestas piadosas, y el Escita o el Hindú vendrá a habitar Egipto, o algún otro extranjero de tus alrededores!"

Efectivamente, en el siglo V, con la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y la persecución por parte de los cristianos de los sabios, filósofos y alquimistas paganos, se cumplió la profecía.

El químico e historiador de la química y la alquimia, Marcelin Berthelot, en su "Los Orígenes de la Alquimia", de 1885, escribió:
"Escenas espantosas señalaron en Egipto el fin de la civilización helénica y el triunfo del cristianismo. Se puede leer, en las publicaciones de Révillot la biografía de esos monjes profetas, tales como Senuti sublevando por todas partes a los pobres contra los ricos, maltratando a los magistrados enviados para restablecer el orden, destruyendo los diques del Nilo con el fin de anegar las tierras de sus enemigos, masacrando y quemando a los sacerdotes, a los filósofos, a los principales ciudadanos de las villas, en medio de las ruinas de sus casas y de sus templos incendiados. "Tú has roto los dientes de los pecadores... el Señor os ha destruido porque le habéis irritado", exclama el fanático después de su triunfo. He aquí como acabó la cultura griega de Panópolis, uno de sus mejores y más importantes centros. El principal baluarte de los helenos, el poeta Nonnus según Revillou, fue quemado vivo con sus riquezas. Tras el pillaje, los cristianos ocuparon las casas de los que habían caído"

Puedes leer el artículo de Berthelot picando aquí

He publicado ese artículo como parte de la historia de la alquimia, pero también para recordar la siempre presente amenaza de los profetas de la acción y su visceral repudio de los libros, del pensamiento y de la pluralidad de opiniones.

Un saludo
Enrique

lunes, 14 de noviembre de 2005

Giordano Bruno dijo



He añadido a la página de reflexiones de Giordano Bruno nuevos fragmentos de otras obras (Del Principio de las Cosas, la Oratio Valedictoria, La cena de las cenizas, La lámpara de las treinta estatuas)

Así, este audaz pensador considerado rebelde, herético, impenitente y finalmente quemado por la Inquisición en febrero de 1600, escribía:

"El cuerpo está en el alma, el alma en el intelecto, el intelecto en la mente y no al revés.. Debes entonces pensar el ascenso y el descenso del espíritu según la imagen de una rueda, en la que vemos que ciertas partes se mueven hacia abajo para que otras partes a la vez se muevan hacia lo alto, mientras el centro indivisible y absoluto de la rueda está en calma... Tal es la naturaleza del alma, la que simultáneamente desciende a los entes inferiores para darles viva y asciende a los entes superiores para contemplarlos. Por la misma razón entendemos que el alma simultáneamente está como dispersa en la multitud y en la extensión de los entes con los que se comunica, y totalmente subsistente según un modo de ser más verdadero"

En el próximo intensivo sobre Giordano Bruno y la Imaginación Creadora se usarán estos fragmentos como base del seminario. Es visionaria su afirmación, escrita en su última obra publicada, diez años antes de su muerte atroz:
"He luchado; es mucho... La Victoria yace en manos del destino; sea de mí lo que fuere, y quien quiera que sea vencedor, las eras futuras no negarán que no temí a la muerte, no fui segundo de nadie en cuanto a constancia, y preferí una muerte animosa a una vida cobarde".
Cuando al final de su largo y tortuoso proceso se le comunicó la sentencia del Tribunal de la Inquisición, exclamó:
"Acaso tembláis más vosotros al pronunciar la sentencia que yo al recibirla"

En el intensivo se intentará apreciar en qué medida el pensamiento, la visión y la obra del gran mago renacentista puede arrojar luz en nuestras vidas y nuestra situación.
Un saludo
Enrique
A bono in bonum omnia diriguntur. Laetus in praesens neque census existimes, neque appetas dignitatem, fuge excessum, fuge negotia, laetus in praesens
(Todos son dirigidos por el bien al bien. Contento en el presente, no estimes las posesiones ni desees cargos, huye de los excesos, huye de los negocios, contento en el presente. Marsilio Ficino)

jueves, 25 de agosto de 2005

Muchos temas para pensar

En el último mes he añadido muchos artículos nuevos a la página del Centro:

1) Los rostros, por Mario Satz

"Todo está en todo, tal y como puede apreciarse, pero mientras los chinos se esfuerzan por derivar del aspecto de una cara la fortuna que le corresponde, es decir su mayor o menor éxito social, los hindúes aspiran a que sus hijos e hijas respondan a una estética de corte mitológico, en una palabra que se asemejen a sus dioses por las mejillas o los hombros", escribe Satz

2) Imágenes y Símbolos en Marsilio Ficino, de Eugenio Garin, tomado de su libro "Medioevo y Renacimiento"

"para él filosofar no significa en modo alguno comprender racionalmente algunos aspectos de la experiencia, inventar instrumentos lógicos perfeccionados o recuperar el valor y el sentido del comportamiento humano: la auténtica filosófica no es eso, sino el descubrimiento del fondo misterioso del ser; consiste en atrapar su secreto y, a través de un conocimiento que está más allá del saber científico, llegar a comprender el significado último de la vida liberando al hombre del horror de su condición mortaI.
El hombre -así comienza la Theologia platonica, la obra maestrade la filosofía de Ficino- sería el más desgraciado de los animales que viven sobre la tierra si no pudiese llegar a la certidumbre de su salvación. Porque sólo al hombre le ha tocado en suerte, junto con la miseria de su finitud, la angustiosa conciencia de su insuperable limitación. A la imbecillitas corporis, que comparte con todos los seres vivos, sólo El añade una espasmódica inquietudo animi, una anxietas que es una
sed imposible de apagar con las fuentes terrenales. Porque -Ficino insiste constantemente en esto- el hombre está bajo la permanenteamenaza del dolor y la muerte: y, de forma aún más sutil, bajo la permanente amenaza de la comprensión de la vanidad radical de las cosas, de la comprensión de que vivimos en un mundo inconsistente, de sombras, de ilusiones; la comprensión de que nos movemos sobre la superficie de una realidad cuyo secreto se nos escapa"

3) Giordano Bruno y la imaginación, prólogo de Ignacio Gómez de Liaños a la nueva edición de "Mundo, Magia y Memoria", selección de textos de Giordano Bruno

""El hecho más visible de nuestro tiempo es, sin duda, la omnipresencia de las imágenes". Naturalmente, hablar de imágenes en ese contexto es también hablar de poesía y estética, pero sólo como factores que influyen en la formación de las sociedades y en la idiosincrasia de los que las integran, asunto que ya fue analizado por Platón en La República y Las Leyes cuando trata de las consecuencias políticas de la "poesía imitativa", esto es, del teatro. Pues la vida social. ¿qué es sino interpretación de papeles o roles? No se trata sólo de que, como quería Schiller en sus Cartas sobre la educación estética, el Estado se convierta en el espacio ideal del juego estético, sino en algo más radical: la comprobación de que las imágenes de los poetas -es decir, las "fábulas dramáticas"- son la materia prima con la que el legislador moldea al ciudadano. Basta leer "televisión, cine, revistas ilustradas, carteles" donde Platón escribe "poesía imitativa, teatro", para ver que los constituyentes estético-imaginarios de la sociedad siguen siendo válidos; más válidos, si cabe, en esta segunda mitad del siglo XX que en el siglo IV antes de Cristo"

4) Hermes en el mundo islámico, por Seyyed Hossein Nasr, donde se destaca la importancia de la tradición hermética en el Islam y su aporte al hermetismo Occidental.

5) Marsilio Ficino: De Amore (selección)

Fragmentos de este diálogo que tuve tal impacto en Occidente que fue la base de la idea del "amor platónico", así como la fuente de la tradición mágica del Renacimiento con la afirmación del Amor como Dæmon Magus, entre otras cosas.
"Aquí acontece una cosa maravillosa, cuando dos se aman mutuamente: él en éste, y éste en aquél vive. Ellos se corresponden de manera recíproca, y cada uno se entrega al otro, para recibir al otro. Y de qué modo ellos se entregan, se ve porque de sí se olvidan: mas no está tan claro cómo reciben al otro. Porque quien no se tiene a sí mismo, mucho menos puede poseer al otro. Antes bien, tanto el uno como el otro se tienen a sí mismos y al mismo tiempo al otro, porque este último se tiene a sí mismo, pero en aquél; en tanto que aquél se posee a sí mismo, pero en éste. Ciertamente mientras que yo te amo a ti, que me amas a mí, yo en ti, que piensas en mí, me hallo a mí mismo; y yo, por mí mismo despreciado, en ti que me cuidas me recupero. Y tú haces otro tanto conmigo.
Esto también me parece maravilloso: puesto que, desde el momento en que yo me perdí a mí mismo, si por ti me recupero, por ti me tengo a mí mismo. Si por ti yo me tengo a mí, yo te tengo a ti antes, y más que a mí; y estoy más próximo a ti que a mí. Ya que yo no me acerco a mí mismo por otro medio que no sea por ti."

6) He publicado la versión integral del CORPUS HERMETICUM, es decir: el Asclepius y los 18 tratados agrupados en el Poimandres. Obra fundamental para comprender el hermetismo que aflora de manera decisiva en la cultura del Renacimiento, para ejercer una perdurable influencia incluso en nuestros días


7) "Los colores y la Kábala", interesante artículo de MARIO SATZ, que sirve también de anticipo de su próximo intensivo sobre la Magia y Misterio de los Colores

"El Séfer yetzirá o Libro de la formación, documento kabalístico aún hoy en uso en la mayor parte de los círculos de estudio del tema y que data de los siglos III o IV de nuestra era, se insinúa que el Tetragrama y el sol, en hebreo shemesh tienen el mismo origen. Y que los signos del zodíaco, los meses, las tribus de Israel y –en la periferia– otra vez las chispas o letras del Nombre Inefable en distintas aliteraciones, constituyen esas formas del mundo a las que aludirá, muchos siglos después y en la Provenza francesa, el Bahir o Libro de la claridad. Pero incluso si no fuera así,si tal asimilación fuera pura metáfora, no podemos negar que todos los fuegos del universo, los internos –volcánicos, nucleares y fosfóricos–, y los externos –estelares– tienen un mismo linaje. Para los alquimistas medievales y los poetas místicos del Renacimiento, el fuego era el inevitable rito de paso a través del cual el alma del operador o artifex cambiaba de estado, pasando de lo que San Pablo denominaba –con genial perspicacia– alma viviente, a un nivel superior llamado espíritu vivificante. En términos sanjuaninos eso es "amada (el alma) en Amado (espíritu) transformada". Tal tránsito, sutil, continuo entre la parte y el todo, la criatura y su Creador, cada individuo en el seno de cada especie y cada especie en el diorama íntegro de la Creación, es percibido como un latido amplificado que los kabalistas sienten transcurrir entre las operaciones descendentes del orden aparente de las Escrituras señalizado por las consonantes lámed-bet, que juntas dan lugar a bal, voz que en hebreo significa no, nada, negación, y las operaciones ascendentes del orden secreto de la Torá, que están contenidas en el revés de bal, es decir en el leb o corazón"

8) He colgado también el primer diálogo que forma parte de "Sobre el infinito universo y los mundos" de Giordano Bruno, el heterodoxo mago y filósofo que fue quemado por la Inquisición, y que proponía una reforma del mundo y de la sociedad a través de una reforma de la imaginación

9) Reflexiones de Giordano Bruno, o sea una selección de textos de sus diversas obras, que contiene como primicia largos fragmentos de su "De vinculi in genere" (De los vínculos en general), nunca traducido al castellano.
Entre otras cosas, Giordano Bruno ha escrito:

"El espíritu imaginativo reclama ser el vehículo primero del alma, término medio entre lo temporal y lo eterno, por el que, sobre todo, vivimos."

"...la verdadera filosofía es tanto música o poesía como pintura; la verdadera pintura es tanto música como filosofía; la verdadera poesía -o música- es tanto pintura como cierta divina sabiduría... La potencia imaginativa es como un pintor, esto es, como el consolidador de imágenes infinitas, que fabrica haciendo múltiples combinaciones con las cosas vistas y oídas."

10) "La victoria de los iconoclastas", capítulo II de L'Imagination Symbolique de GILBERT DURAND

Este controversial capítulo se inicia con la observación de que "puede parecer doblemente paradójico querer tratar sobre "el Occidente iconoclasta". ¿Acaso la historia de la cultura no reserva este epíteto para la crisis que sacudió al Oriente bizantino en el siglo VII? ¿Y como puede tacharse de iconoclasta a la civilización que rebosa de imágenes, que ha inventado la fotografía, el cine, los innumerables medios de reproducción iconográfica?
Pero hay muchas formas de iconoclasia. Una, por defecto, rigorista, es aquella de Bizancio la cual, desde el siglo V, con San Epifanio, se manifiesta y se irá fortaleciendo bajo la influencia del legalismo judío o musulmán, y que será más bien una exigencia reformadora de "pureza" del símbolo contra el realismo demasiado antropomórfico del humanismo cristológico de San Germán de Constantinopla y después de Teodoro Estudita. Otra, más insidiosa, es de algún modo, por exceso, inversa en intenciones a la de los píos concilios bizantinos. Pues, si la iconoclasia del primer tipo a sido un simple accidente en la ortodoxia, se tratará de mostrar que la iconoclasia del segundo tipo, por exceso, por evaporación del sentido, ha sido el rasgo constitutivo y contínuamente agravado de la cultura occidental"
para concluir con la lapidaria dictámen de que "el "encogimiento" progresivo del campo simbólico conduce en el alba del siglo XIX a una concepción y a un papel extremadamente "estrecho" del simbolismo. Uno puede preguntarse a justo título si estos "tres estadios" que son los del progreso de la conciencia, no son acaso sino tres etapas de la obnubilación y sobre todo de la alienación del espíritu. Dogmatismo "teológico", conceptualismo "metafísico" con sus prolongaciones ockhamistas, y finalmente semiología "positivista", no son más que una progresiva extinción del poder humano de relacionarse con la trascendencia, del poder de mediación natural del símbolo"

El artículo de Durand ofrece convincentes razones acerca de por qué la imaginación, en los últimos siglos de Occidente, ha estado sistemáticamente prohibida, perseguida y arrinconada en el bául de lo arbitrario.

11) Finalmente, he colgado "La esfera de Pascal", breve ensayo de JORGE LUIS BORGES en el que alega persuasivamente que "quizá la historia universal es la historia de la diversa entonación de algunas metáforas."

Buena lectura!
Enrique

lunes, 16 de mayo de 2005

Corpus Hermeticum: Asclepio (Esculapio)

Acabo de incluir una traducción del Asclepio, tratado integrante del Corpus Hermeticum, obra gnóstica de los primeros siglos del cristianismo que se presenta como proveniente del Antiguo Egipto y como revelación de Thot a Hermes Trismegisto. Esta obra, que ejerció una poderosa influencia en el neoplatonismo y está a la base de la tradición hermética, propone ideas tan sugestivas como la de la bisexualidad de Dios, y alude al "arte de animar estatuas", al que se refiere la estudiosa Fraces Yates en sus estudios sobre el Hermetismo, así como Angela Voss.



Aprovecho para recordarte que el próximo sábado 4 de junio, de 10 a 18 hs, Mario Satz dará un intensivo sobre Kabalah y Astrología